La cocina es el lugar que la mayoría de nosotros utiliza diariamente. Pero muchas veces malgastamos mucha energía sin darnos cuenta. ¿Quieres saber las claves para ahorrar luz en tu próxima factura? ¡Aquí te las contamos!
¿Qué tipo de cocina elegir?
Existen 3 tipos: vitrocerámica, gas e inducción. La opción más barata es el gas ya que consume menos energía. Esto se debe a que emite más rápido el calor, por lo que podemos regular de una forma más sencilla su llama. Pero no todo iba a ser bueno. El problema de este tipo de cocina es que requiere revisiones periódicas para evitar escapes y su limpieza es más pesada que en las otras.
En el caso de las placas de inducción, estas calientan el doble de rápido que la vitrocerámica, por lo que permiten ahorrar. Sin embargo, su inversión inicial es más alta.
Por último, la vitrocerámica es la que mayor consumo eléctrico tiene. Además, durante el tiempo que necesita para calentarse, malgasta energía. A pesar de esto, limpiarla es una maravilla.
Elige la olla adecuada
Escoge el recipiente cuyo tamaño sea acorde con el de la placa y olvida el bulo de cocinar con una olla pequeña sobre una placa más grande que esta. Además, utiliza sartenes y ollas planas ya que al estar en contacto directo con la superficie te permitirán ahorrar todavía más.
Lo barato sale caro
Aunque es muy tentador comprar sartenes y ollas “low cost”, a la larga, resultan más caras. Esto se debe a que tras unos pocos usos suelen estar rayadas y se pega la comida, por lo que dejamos de utilizarlas. Además, sus materiales no son buenos conductores del calor, lo que hace que gastemos más energía. Nuestro consejo es que elijas recipientes de materiales como el metal o la cerámica.
Los indispensables
Hay dos aparatos que son los más eficientes de tu cocina: la olla a presión y el microondas. Ambos reducen los tiempos de cocción y no nos obligan a estar pendientes de ellos mientras cocinan. ¡son todo ventajas!
¡No olvides la tapa!
Utiliza las tapas siempre que sea posible, sobre todo cuando vayas a hervir y a cocer alimentos. Si son alimentos con mucho líquido, al colocar la tapa cuando empiece la ebullición permitirá disminuir el fuego al mínimo y ahorrar hasta un 50%. ¿A qué esperas para usarlas?
5 minutos pueden ser claves
Aunque pueda parecer una tontería, 5 minutos te pueden hacer ahorrar mucho. Si apagas el fuego 5 minutos antes de que termines la cocción, la comida se terminará de cocinar con el calor residual y ahorrarás energía.
Ten cuidado con el horno
Olvida la creencia de poner la temperatura al máximo para que se cocine antes la comida. Además, ten en cuenta que cada vez que abres el horno, su temperatura disminuye 25ºC, por lo que necesitará consumir más energía para recuperar la que ha perdido. Por tanto, asegúrate de abrir el horno solo cuando sea necesario. Un consejo que te damos es que aproveches a cocinar dos comidas a la vez si tu horno es grande y te lo permite.
Ya no tienes excusas para ahorrar luz y energía en tu cocina. Pero si todavía crees que pagas demasiado en tu factura de la luz… ¡CONTACTÁNOS!